Agadir suele venderse con una sola frase: «300 días de sol al año». No anda muy lejos de la verdad, pero esconde lo que hace interesante el tiempo aquí. Agadir está donde el Atlántico se encuentra con el borde del Sáhara, y los dos se pasan el año echando un pulso. Entender ese tira y afloja es la mejor manera de planificar un viaje.
Por qué Agadir es suave todo el año
En la mayor parte de Marruecos los veranos son calurosos y los inviernos, fríos. En Agadir no. Las máximas diurnas solo van de unos 20°C en enero a 28°C en agosto, una diferencia de apenas ocho grados.
La razón es el océano. La corriente de Canarias, una corriente fría que baja hacia el sur a lo largo de la costa, mantiene el mar entre 17°C y 22°C todo el año. El aire sobre la ciudad nunca se aleja mucho de la temperatura del agua. Ciudades del interior como Taroudant, a solo 80 km, llegan a máximas de 38°C en verano y a noches cercanas a cero en invierno.
La niebla matinal
De mayo a agosto, a muchos visitantes les sorprende despertarse con el cielo gris. Es niebla marina: la tierra caliente calienta el aire, que atrae a ras de suelo el aire fresco y húmedo del océano. Durante la noche se condensa en nubes bajas que cubren la costa.
Parece deprimente, pero es buena señal. La niebla suele disiparse entre las 10:00 y el mediodía, y el resto del día es luminoso. Además, mantiene frescas las mañanas de verano. Si piensas subir a la Kasbah al amanecer en junio, ten un plan B; si lo que planeas es una tarde de playa, no te preocupes.
El viento de la tarde
En verano, casi todas las tardes se levanta en la costa un viento del norte o del noroeste. Es la misma brisa marina que mantiene a raya las temperaturas, y sopla con más fuerza entre las 14:00 y las 18:00.
Para los surfistas, esto significa que las mejores condiciones suelen darse por la mañana, antes de que el viento estropee las olas. Para quien va a la playa, quizá convenga llevar un cortavientos o buscar un sitio junto al muro del paseo marítimo. Para los paseos en barco, mejor por la mañana.
El chergui: cuando gana el desierto
Algunas veces al año, todo se da la vuelta. Un viento cálido y seco del este, el chergui, sopla desde el Sáhara, cruza el Atlas y llega a la costa. Empuja la brisa marina mar adentro, y las temperaturas pueden saltar de 26°C a más de 40°C en un solo día.
Los episodios de chergui son más frecuentes en verano y a principios de otoño, y suelen durar dos o tres días. El aire es muy seco y lleva polvo. Si se prevé uno, ve a la playa a primera hora, quédate a la sombra por la tarde y bebe mucha agua. En nuestra previsión a 16 días lo verás como un salto repentino de las máximas diarias con viento del este.
La lluvia: escasa, pero real
En Agadir caen unos 220 mm de lluvia al año, casi todos entre noviembre y marzo. Son unos cuatro días de lluvia al mes en invierno, normalmente por frentes atlánticos que pasan en un día. Entre uno y otro, el cielo está despejado y el aire muy limpio.
Cuando llueve con fuerza, tiene más consecuencias de lo que parece. El suelo está seco, y ríos como el del Valle del Paraíso pueden crecer muy deprisa. Después de lluvias fuertes, deja pasar uno o dos días antes de ir a las gargantas de montaña y las carreteras de los valles.
Planificar según la estación
- De diciembre a febrero: días soleados de unos 20°C, noches frías y olas grandes. Ideal para buscar sol en invierno y para surfistas.
- De marzo a mayo: cálido, seco y con el interior verde. La mejor estación para excursiones de un día.
- De junio a agosto: cálido, con brisa, mañanas de niebla, mar templado y playas llenas.
- De septiembre a noviembre: el punto ideal. Mar templado, menos gente y vuelve el surf.
Para todos los detalles, nuestras guías mes a mes recogen las temperaturas, el estado del mar y qué llevar en la maleta cada mes.